Puerto Madryn

En las primeras 48 horas desde su inicio la huelga general decretada por el SOMU para la flota pesquera no tuvo mayor repercusión en los puertos. A los muelles de Camarones y Puerto Madryn arribaron buques fresqueros que están pescando en aguas nacionales, desembarcaron sus capturas y volvieron a salir a ‘zona de pesca’ a pesar de los intentos de la dirigencia del SOMU de ‘convencerlos’ para que se plieguen al conflicto de los congeladores.

En la madrugada del martes, soltaron amarras del muelle Almirante Storni los buques Raffaela, Don Santiago y Floridablanca, cuyos marineros desistieron de las recomendaciones del sindicato que les pidió “solidaridad” y que no salgan a trabajar.

En tanto, este martes realizaban la descarga de capturas los fresqueros Lucas Santino, Ribazón Inés, María Gracia y Malvinas Argentinas que también se aprestaban a retornar a aguas nacionales para continuar con la temporada de langostino.

SOMU vs. SiMaPe

La falta de efectividad del paro convocado por la cúpula del SOMU, teniendo en cuenta que los barcos que están pescando lo siguen haciendo con normalidad, habría fastidiado a los dirigentes y ahora amenazan con impedir la salida de barcos marplatenses que arriben a puertos patagónicos. Meterían en un conflicto de marineros del SOMU de congeladores a marineros fresqueros enrolados en el SiMaPe.

La entidad que conduce Raúl Durdos dejaría sin trabajar a barcos que no están asociados en las cámaras en conflicto y a trabajadores afiliados a otro sindicato, lo que promete generar una fuerte controversia entre ambos gremios de los marineros.

Además, debe tenerse en cuenta que tanto el sindicato marplatense como el propio SOMU acaban de sellar, en los últimos días, un acuerdo salarial y no hay conflicto en esa rama de la actividad pesquera.

Trapitos al sol

Esas diferencias ya se perciben y son los propios marineros que están en plena actividad los que toman distancia del conflicto y de la huelga general iniciada el lunes, pero de escasa efectividad hasta el momento.

“Esta perfecto que el sindicato arregle sus problemas en el sur con las empresas, pero sin tener de rehenes a todos los trabajadores que quieren y necesitan llevar el mango a la casa. Qué culpa tiene el operario/a que vive de la merluza o la anchoíta si no arreglan el precio por el langostino en el sur”, se preguntó un lector de Revista Puerto en una reciente publicación sobre el conflicto en cuestión.

“Yo pienso en los que hoy están trabajando, y no por 500 mil pesos, que llevan lo mínimo para comer dignamente. Cuando la merluza tiene que hacerse fuerte se hace porque años atrás han parado por meses las plantas en Mar del Plata. Pero acá la cuestión es otra. La gente quiere trabajar y el gremio no los deja. Si la gente está aceptando las condiciones para trabajar, ¿quiénes son los del gremio para prohibirlo?”, abundó en otro tramo de su razonamiento.

“Además, en los paros anteriores donde los fresqueros se morían de hambre, los congeladores nunca pararon y nadie los obligó a hacerlo”, remató con ácida ironía entre los comentarios de publicaciones.

Ahí, en redes sociales, es donde parece que el paro del SOMU tiene su mayor efecto, donde las diferentes vertientes sindicales hacen catarsis, vomitan sus diferencias, y profieren diatribas hacia quienes piensan distinto.